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Si
algo es seguro en las reglas sobre las relaciones
sexuales durante el embarazo, es que no suele
haberlas. Cada mujer, cada cuerpo y cada embarazo
son únicos, como lo es la manera en que
este nuevo estado afecta al deseo sexual. A no
ser, claro, que el médico tenga algo que
decir al respecto, o que se trate de un embarazo
de alto riesgo. Excepto en estos casos, ¡vía
libre e imaginación para sortear los límites
que la aerodinámica irá estableciendo
según avancen los nueve meses!
Enhorabuena, estás embarazada y las hormonas
comienzan a tomar posesión de tu cuerpo.
Esas hormonas regirán, aunque no lo quieras,
tu vida, tu estado de ánimo y buena parte
de tu comportamiento durante las próximas
cuarenta semanas. Y posiblemente también
tu deseo o desgana sexual.
Porque hay tantas tesis sobre
el sexo durante el embarazo como embarazos ha
habido a lo largo de la historia.
Desde un aumento desaforado de
la pasión hasta la más total apatía.
O todo ello por fases. Mujeres que se sienten
más sexys con las nuevas redondeces que
el cuerpo adquiere, pero también otras
que pueden sentirse incómodas con estos
cambios. Maridos ardorosos ante la venus de la
fecundidad con la que comparten la cama y esposos
que temen lastimar al bebé o a la madre.
Sí, de todo hay.
EL BEBÉ ESTÁ PROTEGIDO
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